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8 Columnas  
 

Poder Mara


Desde la cárcel, El Guamazo y El Cuervo, líderes de la Mara Salvatrucha revelan continúan dirigiendo a sus pandillas y controlan la frontera sur de México, al tiempo que evidencian el fracaso del gobierno para combatirlas

 

 


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Tapachula, Chis. En Estados Unidos se le llamó C.R.A.S.H; en Honduras Plan Libertador, en El Salvador Mano Dura; en Guatemala Plan Escoba; en Belice, Costa Rica y Panamá Plan Antimara, y en México Operativo Acero, con el cual desde diciembre de 2003 el gobierno de Chiapas pretende combatir a las pandillas de la Mara Salvatrucha que operan en territorio nacional.

Más de 400 pandilleros han sido detenidos y enfrentan penas mínimas de cinco años de prisión, pero la amenaza continúa. Desde las prisiones extienden su poderío, incrementan su nómina y con ello las rentas. Compran armas, pagan abogados, ex carcelan a sus “soldados”, e incursionan en nuevos delitos.

 

La guerra

Ellos son: Carlos Estuardo Pavón Laintes, alias “El Cuervo”, originario de Guatemala. 24 años de edad, líder de la MS13, y Hedi Rolando Lemus Juárez, alias “El Guamazo”, de 31 años, líder del Barrio 18 (XV3).

Ambos fueron detenidos durante el Operativo Acero, diseñado por el gobierno de Chiapas para combatir a las pandillas que durante los últimos años, mediante sangrientos enfrentamientos y una loca carrera por demostrar quien es capaz de cometer el mayor número de ilícitos, se disputan el control de la frontera sur.

El Guamazo y El Cuervo se odian a muerte, y su aversión va mucho más allá de un enfrentamiento personal. Y es que su labor es dirigir la guerra de exterminio que desde hace algunos años –ni ellos atinan a decir cuantos- viven las clicas (pandillas) de las maras, un extraño y confuso híbrido de centroamericanos y angelinos, heredados a México y puente entre Centroamérica y los Estados Unidos.

Las fichas internas de estos personajes, elaboradas por la Secretaria de Seguridad Pública estatal, indican que ambos son de mediana peligrosidad. El Guamazo es “altamente inadaptado”. El  Cuervo, su peligrosidad es menor.

Para su captura un Grupo Táctico “vigiló más de 12 horas los puntos de reunión de la Mara Salvatrucha” en el Río Suchiate. Se les aseguraron armas, pasamontañas, drogas y explosivos, además de varios cartuchos percutidos.

Tras su captura, el peso del poder judicial cayó sobre ellos. Se les acusa de homicidios, violaciones, robo, asociación delictuosa, portación ilegal de armas prohibidas, posesión y tráfico de drogas, delincuencia organizada.

No son unas blancas palomas, pero tampoco demonios, tampoco son satánicos, pero practican sus ritos.

-Nuestra guerra es con las chavalas- dice El Cuervo, en adjetivo despectivo para referirse a los de la Barrio 18.

-¡La nuestra es con los mierda!- responde El Guamazo, y por su boca habla la temible Barrio 18, reconocida actualmente por las autoridades estatales como la pandilla más violenta que opera en la actualidad.

Niegan cualquier relación con Al Qaeda –versión difundida en medios de comunicación estadounidenses-, y dicen que ni son terroristas y ni les interesa serlo, y “si se quejan de que ha corrido sangre, no han visto nada todavía”, advierten.

 

El Guamazo

 

-Somos más famosos que Los Beatles y Bin Laden-

A manera de presentación, Hedi Rolando Lemus Juárez, El Guamazo, se vanagloria y extiende la mano a la reportera.

Se dice un viejo pandillero, y es tan duro y recio como su piel. En más de la mitad de su vida no ha conocido otra cosa que la pandilla, la clica, el barrio. Y en el barrio se casó y tuvo una hija, Angie, el único nombre que lleva tatuado a la piel. Y ese es todo el tributo que puede rendirle a su vástago, dice, porque el pandillero “no puede ser blando con los hijos”.

¿Te gustaría que fuera pandillera?

-No,

¿Por qué?

-Porque es muy dura la vida de un pandillero.

Pero la hija le sigue los pasos, tiene siete años de edad y en los domingos de visita familiar se vanagloria de que aprendió a mentarle la madre a los policías, y que ahora le dicen La Guamaza.

¿Qué es el Barrio 18?

-Barrio 18 es unión, ayudar a los demás, no destrucción; es muy diferente a la mierda (MS13) ¿me entiendes?, la mara como le dicen ustedes. Nosotros no provenimos de la mara, nosotros somos un barrio aparte. Somos una clica más, dependiente de Estados Unidos, pero allá nos separamos, por eso nos estamos matando entre sí.

¿En qué se diferencian de la MS13?

-La diferencia es la muerte, nosotros la muerte la tenemos con ellos, la defensa es para protegernos de ellos, nosotros no nos defendemos de una paisa (civiles). Tenemos órdenes estrictas de no meternos con gente normal.

¿Ordenes de quién?

-Las órdenes que seguimos desde hace tiempo.

-¿Cuántos soldados son?

Edi ríe y el casquillo de sus blanquísimos dientes destella a la luz de la lámpara.

-Somos muchos. Nos extendimos por todo el mundo, en Canadá, Rusia, Estados Unidos, Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá, Costa Rica.

¿A qué se dedica el Barrio 18?

-Barrio 18 se compone de la gente que no tiene comprensión en las casas, que sufre maltrato, por eso nos unimos, y tocas a uno y es tocar a todos. Nos distinguimos de la mierda (MS13) porque nosotros no utilizamos el lema de matar o violar.

¿Entonces quien mata y viola en el tren?

-Todos lo saben. Ustedes nada más dicen cuantos civiles han muerto, pero han muerto también muchos homys en ese maldito tren, pero algún día se va a esclarecer todo esto. El gobierno es un corrupto y está metido en todo esto.

El dirigente del Barrio 18 deslinda a su organización de todos los asesinatos, violaciones y robos ocurridos en las inmediaciones y a bordo del tren de la empresa Chiapas-Mayab, donde tan solo durante el 2003 fueron asesinadas 70 personas. El saldo del 2004-2005 aún no ha sido cuantificado. La mayoría de los muertos son indocumentados de origen centroamericano y no hay quien los identifique ni quien reclame sus cuerpos.

El líder de la MS13 dice que en sus reglas está la prohibición de matar y violar.

Ambos se deslindan, pero las autoridades estatales dicen que los integrantes de las dos pandillas incurren en los mismos ilícitos y que su guerra es por la disputa de poder.

¿Quiénes son los asesinos de la gente que ha muerto en el tren?

-Todo pandillero lo sabe. Los mierdas han venido a destruir todo. Destruyeron sus países, Guatemala, El Salvador y Honduras, y ahora vienen a destruir México. Yo soy guatemalteco pero tengo 20 años viviendo en México. Aquí mismo (en la cárcel) hay más tinteados (tatuados) que yo y su comportamiento es mucho peor que el de nosotros.

¿Significa que son más delincuentes?

-La delincuencia la hace uno mismo. Simplemente que ellos no reciben órdenes de nadie, son digamos, batos que a lo único que salieron de sus casas fue a hacer maldades. 

 

Mara internacional

No existe registro ni oficial ni extraoficial de cuantos pandilleros han muerto de cada una de las clicas, como tampoco de cuantos pandilleros hay en el mundo. Los informes del Departamento de Justicia de Estados Unidos hablan de la presencia de maras hasta en Medio Oriente.

La guerra entre maras evoca a las guerras tribales de las zonas más atrasadas de África. Una lucha irracional cuya razón se sostiene únicamente por sus protagonistas.

Al igual que las tribus, las clicas caminan en grupos, y en su andar si encuentran a la pandilla contraria la pegada (enfrentamiento) es cuestión de cora (amor) a la clica.

Aunque se decía que los MS13 eran racistas y no aceptaban más que a salvadoreños y hondureños, actualmente la nacionalidad no importa, sino la placa que porte cada uno. Los tres puntos, las dos letras, los dos números, porque los otros códigos, fetiches de muerte o vida, son los mismos.

Si un Barrio encuentra a un MS13, ¿Qué sucede?

-O se muere él o me muero yo.

¿A cuantos has matado?

-Los suficientes para vivir.

¿Es una lucha a muerte?

-Es una lucha que nunca se va a acabar. Mientras exista la pobreza existirán las pandillas.

¿Has oído hablar de las guerras de exterminio?

-Si, y de los escuadrones de la muerte. Pero hay guerras más grandes que éstas, está el terrorismo, los narcotraficantes, nosotros agarramos soldados para defendernos de ellos, antes estaban prohibidas las armas, pero ahora tiene uno que estar armado.

¿Dónde consiguen las armas?

-Son hechizas, uno las hace, calibre .22, calibre .38, calibre .45, todas las hace uno.

¿Cada soldado tiene sus armas?

-Tiene la obligación de portar al menos una.

Edy es de Guatemala, avecindado en Ciudad Hidalgo, y del fronterizo municipio hasta Tecún Human, la Tijuana guatemalteca controlaba el tráfico de drogas. Aprendió a repartir dinero a las personas exactas, mantuvo el negocio a base de rentas pagadas puntualmente a policías municipales, del estado, de la Agencia Estatal de Investigación y también de la Federal. Indocumentado en tierra ajena, también compró a Migración.

¿Hay que repartir mucho para mantener el negocio la de droga?

-Mucho, mucho, antes salía mucho dinero.

¿A quién le repartía?

-A los comandantes.

¿Migración?

Esos son culeros, les pagas, los compras y luego te venden.

¿Militares?

-Esos son más duros. Se venden lo que es la Agencia Federal de Investigaciones, la AFI, Seguridad Pública, Policía Municipal, esos solamente se la pasan en las cantinas, con una gran bolsa de perico.

¿Hay que tener mucha lana para repartir…?

-Pues tienes que tener, pero son más bien las palancas que tienes que tener. Es que, mira, el Barrio 18 no es pobre, se puede mantener.

Usted se dedicaba al negocio de la droga, ¿qué otros negocios controla el Barrio 18?

-Eso no se puede decir, es censurado.

¿Y  la MS13?

-Ese es asunto de ellos

¿De qué sobreviven los Barrio 18?

-De rentas. Digamos, a ti te pagan un salario, y tienes que darle una parte a Hacienda, así trabajamos nosotros, si un homie se roba una cadena, la vende y la mitad es para el Barrio. Cada semana se da una cuota y de allí va saliendo para poder sobrevivir en las calles.

Con las rentas, dice el líder, pagan la defensa de los propios pandilleros que están encarcelados. El director del Cereso N. 3 de Tapachula, Eduardo Niño, confirma la versión, dice que varios pandilleros han podido salir libres por la defensa de abogados particulares. Los pandilleros cuentan con una organización perfectamente controlada, y la muestra está en su flujo de capital. El dinero que acumulan a base de ilícitos se reparte entre pandilleros presos lo mismo en México que en Estados Unidos, en Guatemala, Hondura o El Salvador.

¿Qué tan poderoso es el Barrio 18?

-Poderosos no, somos inteligentes, yo soy del Barrio 18 y a mi mismo me asombra ver hasta donde estamos, porque hay comunicación. Mira si un homie está en Canadá, hasta allá tengo comunicación con él. Cada vez somos más.

¿Cuántos muchachos están entrenándose para ser Barrio 18?

-No se puede decir, pero son muchos, tan solo en Los Ángeles somos más de 30 mil, y en la ciudad de México 20 mil, pero estamos en todo el mundo, y todas las cárceles están inundadas de Barrio 18.

¿Cómo te gustaría morir?

-Matar a unos mierdas y luego que me maten.

¿Esa sería su mayor satisfacción?

-Es el orgullo de todos.

 

El Cuervo

Tenía trece años cuando se volvió pandillero. Su entrega a la clica le valió los tatuajes, el mote y el liderear a la clica MS13. Carlos Estuardo Pavón Laintes, “El Cuervo”, deslinda a su clica de todos los delitos que las autoridades les atribuyen.

“¡Simón! Mira yo soy de la Mara y hablo al chile, claro y pelado ¿me entiendes? Y te digo, nosotros somos una agrupación, y no solo somos una gran agrupación ¡Somos la Mara Salvatrucha men!, pero nosotros no robamos, tenemos nuestras reglas, una de ellas es respetar a las mujeres porque de una mujer nacimos.

Carlos Pavón dice que las prisiones de todo el país están inundadas de maras, pero que sus consignaciones no han sido legales ni sus juicios probatorios, sino por consigna.

“Como somos maras, gracias a la mala fama que nos han dado, somos lo peor de la sociedad”, se queja El Cuervo.

-Nuestra guerra, dice, sólo es con los putos chavalas.

El líder de la mara cuenta su historia, dice que es un accidente que se encuentre preso en México, pues “como cualquier migrante”, abordó el tren de la empresa Chiapas-Mayab (en el que fue detenido) con la intención de llegar a Estados Unidos. Irónicamente, recuerda, él también fue víctima de su propia pandilla.

“Cuando llegué al tren, unos chavos sacaron las armas, ¡Sacate todo verga, que somos la mara!, ¿la mara? Pregunté, y me vieron mi placa (tatuajes), dijeron ai'  va uno, y me eché a correr. A mi me querían dar, pero los lobos no son de la loba”.

¿Cuántas veces intentaste llegar a Estados Unidos a bordo del tren?

-Subí una vez y llegué más adelantito de México, me agarró Migración y me deportó. En Tapachula y Ciudad Hidalgo me han agarrado muchas veces.

¿A qué quieres llegar a Estados Unidos?

-Mi intención es hacer una casa para mis hijos y para mí. Tengo dos hijos, de ocho y de seis años, y cuando me muera quiero dejarles algo, yo soy lo que soy, pero no me quiero morir sin dejar algo a mis hijos, haciéndoles su casa, conmigo que hagan lo que quieran.

El duro pandillero evoca la última vez que vio a sus hijos, “parece que hubiera sido ahorita, y pensé en ellos antes de cruzar esta puerta. Estábamos con mi mamá y le dije que me iba a Estados Unidos, me dijo que lo pensara bien, que allá no me hacía falta nada”, dice el pandillero quien se dice carpintero.

¿Cómo te integraste a la Mara?

-En mi colonia jugábamos cascarita, nos reuníamos, yo iba a la escuela y conocimos a la Mara porque un señor ya finado, que Dios lo tenga a su lado, ya de edad, vendía mariguana y los locos de la Mara llegaban a comprarle. Les veíamos los tatuajes. Al principio yo les tenía miedo, luego respeto, los oía hablar de su mirin (reuniones), y luego ellos hablaban con nosotros, con los chavos. No me arrepiento, amo mi barrio, amo lo que soy y a la Mara le debo todo lo que soy, y respeto nuestras reglas, nuestra filosofía.

¿Cuál es la filosofía de tu organización?

-Ni te lo puedo decir y ni lo podrías entender, porque no eres pandillero y para que entiendas lo que estamos haciendo se necesita ser pandillero.

¿Cuales son sus reglas?

-La primera, no confiar en nadie, protegernos hasta de nosotros mismos. Tú puedes ser mi gran amiga, pero si tú no eres de mi barrio, no puedo confiar en ti.

-Ustedes tienen mucha gente presa en distintos países, ¿cómo conservan su hermandad?

-Hay un reglamento, si el barrio está aquí, el reglamento tiene que estar aquí, si el barrio está en China, en España, allá está el reglamento, porque la MS es la misma aquí que en Centroamérica y en cualquier lado, somos una sola, la Mara Salvatrucha es una sola, no hay más.

-Significa que aunque ustedes estén presos, no se debilita la organización…

-No se como lo piensen ustedes, pero solo nosotros sabemos lo que vamos a hacer.

 

Ni santo ni demonio

A casi dos años de su aprehensión, El Cuervo dice que si es justo su encarcelamiento, apología del ave nocturna, “no soy ningún santo, pero tampoco demonio”, se defiende.

“Me agarraron en Ciudad Hidalgo, me llevaron a Tapachula, donde había otros 30 detenidos, ¡simón!... – El Cuervo se golpea los puños, descarga la rabia contenida- ¡Cinco años de sentencia!, aquí estamos, y que sea la voluntad de Dios, quien sabe que me iba a pasar que Dios me vino a guardar aquí cinco años más.

El líder de la MS13 dice que las autoridades del estado no han aplicado la justicia por igual a todos los pandilleros. Habla de la excarcelación de gente de Barrio 18 –versión confirmada por el líder de la clica- y atribuye el hecho a que casi todos los integrantes de la MS13 son extranjeros.

“Mira si hubiera otra pasada para Estados Unidos que no fuera México, yo no estaría aquí, ¡eh! Respeto tu país, porque la neta a mí me han atendido de aquellas, pero esto no me gusta, ¡Cinco años de pinta!”.

El ranflero no renquea (negar) a la mara, pero asegura que cuando salga del Cereso Número 3 de Tapachula, cruzará el Suchiate para ver a sus hijos. “La idea de viajar para arriba (Estados Unidos) no se me quita, hacerle la casa a mis hijos, ¡mi sueño pues!, de allí, que hagan lo que quieran conmigo.

¿El sueño de un mara?

-Darle lo mejor a sus hijos, claro y al barrio, a mi barrio, porque mis hijos son mis hijos, pero la mara es la mara, la mara es mi padre, es mi madre, mis abuelos, la mara es una y sus soldados somos miles, miles y miles, en Argentina, Chile, Perú, Colombia, Panamá, México, Costa Rica, Honduras, El Salvador, Guatemala, Honduras, España, Estados Unidos…¡Somos la gran familia!

Aunque los pandilleros lo niegan, la guerra entre clicas es extensiva al interior de las prisiones, lo mismo en México que en California (Califas, dicen). Ni los cateos a las celdas han conseguido desarmar a las clicas al interior de los penales, usadas en enfrentamientos que han dejado más de una decena de pandilleros muertos.

 

Polleros

Los pandilleros le  llaman “protección”, a partir de enero de este año, las clicas incursionaron en el tráfico de indocumentados a bordo del tren de la empresa Chiapas-Mayab, revela un líder de la MS13, entrevistado en las inmediaciones del tren, en Tapachula, quien pide el anonimato.

El nuevo negocio de las clicas es tan rentable como el incremento del flujo de indocumentados centroamericanos hacia Estados Unidos. El delegado del Instituto Nacional de Migración en el estado, Mauricio Gándara Gallardo, estima que el flujo se ha incrementado a más del 20 por ciento que el año pasado, en que se aseguraron más de 200 mil indocumentados.

Las autoridades federales han quedado rebasadas porque ni el personal del INM en la frontera sur, ni la infraestructura del Instituto es suficiente. La situación es tan grave que los indocumentados detenidos en la frontera sur son encarcelados en las prisiones municipales durante varios días, hasta que el ineficiente INM da trámite a las deportaciones.

Un informe del Grupo Beta en la frontera sur indica que el año pasado murieron 179 indocumentados, otros 85 fueron mutilados por el tren o en ataques de las maras y 750 resultaron heridos.

Las autoridades tienen pleno conocimiento que desde el interior de las prisiones, lo líderes de las clicas mantienen el control de sus organizaciones, sin embargo, “no podemos hacer nada para evitarlo, porque no podemos prohibirles sus visitas, tampoco que hablen por teléfono”, dice Eduardo Niño García, director del Cereso N. 3, de Tapachula.

Y en las propias celdas, en pasillos o en las zonas de visita, al interior de la cárcel, las clicas tienen su mirin, lanzan sus güilas. Desde ahí El Cuervo y el Guamazo contrarrestan las acciones del operativo Acero contra la mara.

 



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